Evolución

Fue en segundo medio cuando me di cuenta de mis nulos dotes para las ciencias biológicas. Puse todo mi esfuerzo en memorizarme todo lo que me pedían, y también puse todo mi esfuerzo en olvidar todo lo que me había memorizado apenas salía de las pruebas. Tanto es así que hace poco me enteré que tenemos UN hígado y DOS riñones.
Conan Doyle escribió una vez que Sherlock Holmes sólo aprendía lo que le interesaba y le era útil, a tal punto que Watson dudaba que supiera que la tierra giraba en torno al sol y no al revés. Así mismo creo que un niño de octavo básico sabe más de biología de lo que yo voy a saber en toda mi vida.
Sin embargo existe un tema en la biología natural al que no sólo no le hago el asco, sino que además podría decirse que me apasiona. Puede ser por su cercanía con la lógica.

Hace poco, la National Geographic dedicó una edición casi completa a varios artículos que se encargaban de entregar pruebas. “Todavía existen quienes se resisten a creer en la teoría de la evolución” rezaba un párrafo.
Leí esa edición completa, pero mi razón se negó a creer. Imposible. Es ilógico. Siempre he pensado en tres pasos emblemáticos que debió de se debieron de dar entre la primera célula y los animales más desarrollamos como los conocemos hoy. Ni siquiera pensemos en el paso entre el mono y el hombre.
Primero, el paso misterioso entre lo inanimado y lo vivo. Se cree que en un principio existía una especie de sopa biológica que contenía todos los elementos que se necesitan para que se desarrolle la vida tal y como la conocemos. Agua, carbono y quizás que otra sustancia. Muchos experimentos ha tratado de reproducir este comienzo, en que bombardean la “sopa” con descargas de alto voltaje que simulan rayos que, piensan, pueden haber sido el detonante de la vida. Pero nada. No creo que el problema radique en la cantidad de voltaje, ni en los ingredientes de la “sopa” ni siquiera en la metodología del experimento. El problema es que el experimento es estúpido. ¿Cómo puede haber gente tan ingenua que cree en tales burradas? Me pregunto y no me respondo.
“Junte agua, sal, un poco de carbono. Agregue una descarga de 20 mil voltios y ¡PUF! Nació Chocapic… ¡Ah! No perdón, nació la primera célula viva”
Pero no seamos crueles con los evolucionistas. Concedámosles el primer paso. Supongamos que en verdad fue como dicen. Supongamos que la vida evolucionó hasta el punto de los organismos pluricelulares. Entonces aparece el segundo paso crucial que me impide tragarme la evolución. La materia gris. Cómo aparece… de dónde aparece.
La adaptación, que es la piedra angular de la Teoría Evolutiva no alcanza para explicar este paso.
No puede ser que las células hayan necesitado pensar y después de varias generaciones con tal necesitad apareció un pequeño poroto pensante. No puede ser por que las células no NECESITAN pensar y reaccionar ante nada.
Bueno, hagamos una segunda concesión. Dejemos de pensar por un rato y creamos ciegamente que las células tenían la necesitan de pensar y de pronto apareció un poroto pensante que se fue desarrollando (todo gracias a la magia de la adaptación) y llegamos a los peces primitivos que ya no son células agrupadas sino que grandes animales que se movían ágilmente por el agua.
De pronto uno de estos llegó a la playa y notó (porque ya tenía la capacidad de procesar algo de información) que había planta y otras cosas que podían servir de alimentación. La pregunta ahora es
¿Por qué pudieron salir del agua sin la capacidad de hacerlo?
La adaptación dicen algunos que es la respuesta. Pero
¿Cómo se iban a adaptar en la tierra si vivían en el agua y fuera de ella se ahogaban?
No es que, lo que pasa es que… Nooooo mira. Es que se fueron acostumbrando de apoco a respirar fuera del agua.
Excelente respuesta. Ahora mismo me pongo a respirar debajo del agua para que en diez mil años más mis descendientes puedan vivir en el mar. Pero de a poco eso si. Hoy una respirada, mañana otras dos y así. Quizás, en una de esas, me llegue agua al cerebro y pueda entender al final la gran Teoría Darwiniana sobre el origen de las Especies.
Los que creen en la evolución se parecen a un niño sin mucha capacidad de razonar que después de mucho tiempo se encuentra que con que el almendro que el conoció tiempo atrás fue reemplazado por un castaño más grande, plantado en el mismo exacto lugar y cree que es mismo árbol que el conoció pequeño que había crecido y cambiado de especie. Obvio creció y cambió. Esta en el mismo lugar, no puede ser otro.
Quizás todos estén en lo correcto y yo sea el estúpido que se empeña en ir contra el común pensar. Quizás sólo me revelo ante la incapacidad de la mayoría de aceptar como dado una propuesta que no tiene lógica que se explica por la consecuencias y no se trata de entender las causas.
La evidencia está pero no es tajante.
Por lo mismo prefiero quedar como un estúpido retrogrado y decir, cada vez que me pregunten cómo creo yo que la vida ha llegado hasta donde está , “No sé”.

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